Palma Real, Amazonía de Perú: “La mujer que salvó a su hijo vendiendo escobas”

Difícil saber, a ciencia cierta, cuántas décadas tiene Elsa. Casi tantas como las que lleva tejiendo, con infinita paciencia, lianas de tamshi en su humilde casa de la comunidad nativa de Palma Real, del pueblo Ese Eja (uno de tantos pueblos indígenas casi desconocidos para la mayoría de peruanos) en la frontera de Perú y Bolivia. Allí, a orillas del río Madre de Dios, la encuentras a cualquier hora perfeccionando un sombrero con casi un metro de diámetro, uno de los objetos más difíciles de tejer por la paciencia y precisión que requiere “para que no te salga chueco”; o ‘craneando’ cómo combinar colores para innovar con nuevos modelos de abanicos 100% naturales que su hija le ayudará a vender en las siguientes ferias de artesanía.

“Sí, te entiende”, nos comenta su hija. Elsa nos mira y sonríe. Está sentada en el piso de madera, cobijándose del fuerte sol de mediodía. Teje con una sola mano, la derecha, pues desde su nacimiento carece de la otra extremidad superior, que concluye a la altura del codo. En su reemplazo, se sirve del dedo gordo de su pie para tensar la liana y lograr un entrelazado perfecto. La rodean varios sombreros y abanicos, que muestra con orgullo cuando nos interesamos por su trabajo. Ambos objetos son su especialidad, aunque en sus inicios como artesana más se dedicaba a las escobas y las cestas, no para la venta al público, sino para su uso en la vida cotidiana de la familia. Ahora las escobas ya no resultan rentables, pues se usa demasiado material, demasiada liana de tamshi, para el precio que se paga por ellas

FUENTE:ZENIT

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